¿Cuánto tiempo le hemos dedicado a nuestra planta?
Desde que sembramos la semilla la hemos cuidado y mimado cada día. Cada mañana comenzábamos el día sacando la maceta al sol y en ese pequeño paseo le decíamos palabras bonitas, con sentimiento, de corazón. Al finalizar la jornada escolar, volvíamos a colocar la maceta dentro de la clase para tenerla protegida. Cada cierto tiempo la regábamos con mucho cuidado, porque nuestra maceta se merece lo mejor.
Nuestra familia se merece lo mejor, por eso comenzamos cada día diciendo palabras bonitas, mimándola y cuidándola. Nuestra familia nos quiere y por ello nos cuida y nos protege.


Somos pacientes, todos los días llegábamos llenos de ilusión esperando ver brotar un trocito. Y, durante la primera semana ..., nada de nada. Pero, por fin, diez días después algo empezó a aparecer. ¡Qué sorpresa! ¡Ahí estaba! ¡La magia de la vida!
Y, tanto amor fuimos capaces de dar que nuestra planta creció, creció y creció.
Y, en un bonito regalo, para mi familia se convirtió.
¡Mi familia es un sol!
Y, esto no acaba aquí.
Nos falta el cuento.
No nos pierdas de vista, pronto podrás verlo.
Te adelanto que es un cuento muy especial y las personas, que lo cuentan, son muy especiales para ti.
¡Hasta pronto!







































































